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Historia del Museo: Artículo por D. Joaquín Serna Sturla

El siguiente artículo, del responsable del museo D. Joaquín Serna Sturla, está recogido del BIT (revista del Colegio de Ingenieros de Telecomunicación), del número 104 (julio-agosto de 1997) dentro de su sección "Entre Nosotros".

La historia de España ha podido conocerse gracias a los Monumentos, los libros, las tradiciones orales y los Museos en los que de forma cómoda y sin largos recorridos se ven, se sienten, se asimilan los esfuerzos de nuestros anteriores para la creación; hasta este momento no existía un Museo de Telecomunicación pese a ser una de las obras del hombre mas antiguas. Telecomunicación son los sonidos, palabras y gestos con los que se entrelazan, fundamentalmente las madres con sus hijos, los seres humanos para transmitir sentimientos estados de ánimo necesidades deseos y, algunos, ideas. (El llanto, los gritos y las primeras palabras, papa y mama, que tanto el padre como la madre "entienden" y "distinguen" con toda claridad, y se autoasignan, y que son, quizá, el sonido labial mas fácil de producir, con respuesta, casi siempre, grata e inmediata para quien lo genera, son signos precursores de la telecomunicación). Con el paso del tiempo apareció una "tecnología" que permitía comunicarse sin coincidencia en el tiempo y en el espacio, la escritura, por ejemplo. Posteriormente, se hizo uso de "secráfonos" por parte de sectores marginales de población que con un léxico propio y restringido se separaban de los demás: piénsese en Babel. A lo largo de los siglos, las palomas mensajeras, las señales de humo, las cuernas, las trompas y trompetas, los tambores, los espejos, y otros innumerables dispositivos han permitido sobrevolando la distancia que enlace del ser humano hasta llegar al presente. El último cuarto de hora de la Historia, los siglos XIX y XX, ha sido en el que se han producido los desarrollos mas rápidos y espectaculares en la Telecomunicación. Algo que hoy parece natural, escribir estas líneas y que sean entendidas por otra persona, y que es extraordinariamente artificial, como se descubre si se corre la aventura de pensar -nacemos sin saber ni siquiera hablar- creo se lo debemos a nuestra anterior generación, y ésta a su precedente y así sucesivamente, razón por la que agradezco a todos los mayores su trabajo en la enseñanza y sirvan estas líneas como homenaje a su tarea.

Parte de las obras de la tecnología de la Telecomunicación recién nacida, dos siglos escasos, puede encontrarse y es lo que, quizás, represente este esbozo del primer Museo.

En 1.963 tres Escuelas, la Oficial, la de Peritos y la de Ingenieros de Telecomunicación compartían el mismo edificio en Madrid en la calle Conde de Peñalver número 17, hoy 19. Contiguo a él se encontraban con un hotelito, un Laboratorio y un Taller de Telégrafos en que se reparaban y mantenían, entre otras cosas, los equipos para los diversos servicios.

Durante casi cuatro años, los aparatos que quedaban fuera de uso se almacenaron, ligeramente restaurados con la amable autorización de Adelino Dobao, Ignacio Arévalo, Julio Bayona López y Emilio Novoa, en los armarios de cristales que rodeaban el centro del sótano de las tres Escuelas, trasladando la documentación que en ellos había a una habitación de archivo muy próxima.

Pocos años después se demolieron los edificios contiguos para la construcción de uno nuevo, único y actual, y los equipos fuera de uso de aquellos fueron a parar al mismo sótano, a una habitación contigua al taller de las Escuelas.

Todo permaneció igual durante varios años, hasta el nombramiento de Joaquín Costa, en la dirección de la Escuela Oficial, que vio los aparatos de los armarios, acabó la restauración de alguno de ellos, y los expuso en magníficas vitrinas en la planta noble del edificio.

En 1983 vi por primera vez la exposición y felicité al Sr. Costa que agradeció muy amablemente la conservación cuidada y ordenada de los equipos en los armarios y me autorizó a retirar algunos de los repetidos y de los impropios para museo telegráfico para su restauración y creación de un museo de telecomunicación.

Vicente Ortega era, en 1984 el Director de la Escuela de Ingenieros de Telecomunicación. Adquirió dos vitrinas, facilitó lugar en el vestíbulo de la Escuela para ubicarlas con los primeros elementos y un despacho, provisional, para almacenar lo que constituiría el fondo del Museo a crear. Las dos vitrinas fueron descubiertas por el Rector Rafael Portaencasa.

La formación del fondo no tuvo mas gastos que los de las vitrinas, el alquiler de dos furgonetas, algunos taxis y la buena voluntad desinteresada por supuesto, de Bernardo de Nalda, José María Marcos Lefler, José Villanueva, Alberto Romero, Rafael Berrocal, Enrique González Morado, Aurelio Medrano, José Zapatero, Enrique Berrojalviz, Angel Pérez Marian y, posteriormente, Rafael Orden, de Telégrafos, que colaboraron con su experiencia y datos documentados de los elementos telegráficos que se exponen y expondrán, de José María Zumalacárregui y, recientemente, de José Ignacio González-Aller, Directores del Museo Naval, de Luis Molins, Subdirector del mismo, y de Emilio Togores, Director de Guerra Electrónica del Cuartel General de la Armada y todos ellos facilitaron dispositivos de telecomunicación germen para el nacimiento del Museo.

Prestaron su colaboración Don Ricardo Lozano, desde Mahón, y en la Escuela, los profesores García Guerra, Negredo, Carmen Costilla y Martín Pereda. La falta de medios incluidos los económicos, y de locales adecuados paralizó el crecimiento del Museo hasta 1.996, año en que, siendo Director Jesús Sánchez Miñana, en el nuevo edificio, el "C", se instalaron nuevas vitrinas y dispositivos donados por Telefónica y la Cadena Cope por los Profesores, José María Hernando Rábanos, Antonio Luque, Joaquín Seoane, entre otros que no recuerdo, un extraordinario juego de aisladores por Sebastián Olivé, y parte de una central telefónica por la EUITT, a través de Miguel Angel Garrido.

Inestimable fue la colaboración de Enrique Calleja, de Jesús María Rebollar, que no puso trabas suficientes, de José Antonio Rodríguez, Juan Gallego-Iniesta y José Mellado, sin cualquiera de los cuáles, incluido el Director, hubiera resultado imposible reanudar el trabajo.

Los talleres mecánicos de la Institución Salesiana, a través de Alberto González, realizaron con gran diligencia las piezas necesarias para la construcción del PRIMER LASER ESPAÑOL, en 1966, y para soporte de algunos dispositivos como una centralita telefónica, en 1996.

Antolín Martín, relojero, y Francisco Rodríguez del Valle, como restaurador, colaboraron desinteresadamente para poner en funcionamiento correcto algunos de los aparatos defectuosos o incompletos.

Mi agradecimiento más sincero a todas y cada una de las personas antes mencionadas y a aquéllas que, lamentablemente olvido.

Cabe señalar como piezas más curiosas de las expuestas las siguientes:

  • un inscriptor Morse de SIEMENSHALSKE de 1880 con todas las piezas originales, numerado con el 11 fue uno de los primeros exportados.
  • Un inscriptor Morse de SIEMENS BROTHERS de 1886 es de los primeros preparados para telegrafía en dúplex. Todas sus piezas, numeradas, son originales.
  • Una perforadora para transmisión en MORSE de WHEATSTONE, fabricadas a partir de 1880.
  • Un teléfono portátil con llamada por pulsador y manipulador para transmisión en MORSE de finales del pasado siglo.
  • Un teléfono mural de batería central KELLOGG, probablemente de 1920.
  • Una caja de recaudación de ERICSSON para teléfonos públicos es del año 1920.
  • Un interruptor-conmutador bipolar para telefonía. Se fabricó en ESPAÑA a partir de 1900.
  • Una caja de conexión telefónica de ERICSSON de 1.900.
  • Dos receptores de radio de galena realizados manualmente por la misma persona, hacia 1930 y 1945.
  • Un receptor de radio con cuatro válvulas, pura artesanía muy cuidada de radiofrecuencia sintonizada posiblemente de finales de los años 20.
  • Un receptor de radio de SAFAR, de 1930 de tipo de tráfico, de los utilizados en la guerra de Abisinia. Su número es el 501.
  • Un amperímetro de DEPREZ et CARPENTIER de 1903.
  • Un ondámetro construido con gran esmero en 1926 y 1927, en los talleres de la Escuela, probablemente por los alumnos de 4º curso de ingeniería.
  • El primer Láser español, de rubí de 1966.

Y muchas piezas más que sería prolijo enumerar. De todas las anteriormente enumeradas es grato señalar que funcionan con excepción del receptor de radio con cuatro válvulas. Quedan todavía en espera de restauración bastantes elementos que se incorporaran a las siguientes vitrinas.

Resulta obvio indicar que cualquier donación, información, corrección o sugerencia se intentará agradecer casi como se merece.

 

 

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Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación. Universidad Politécnica de Madrid.
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